HISTORIA DEL WHISKY: LEITH

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La historia del whisky abarca siglos y siglos de anécdotas y curiosidades. Son muchos los nombres, personalidades y lugares vinculados a la vida de esta bebida, y sería imposible abordar todo ello en un blog. Más bien necesitaría un libro.

Pero al menos en este artículo quiero tratar un episodio de esa historia del whisky que me parece fascinante, y que es más reciente. Tan reciente que hoy en día se puede vivir, comprobar y por supuesto, disfrutar. Me refiero a la importancia del barrio edimburgués de Leith en la internacionalización del whisky.

Únete a este paseo histórico por uno de los lugares menos conocidos, pero más interesantes, que escribió una de las páginas más importantes de la historia del whisky. Y sirva también este artículo como homenaje a un barrio tan carismático como es Leith.

Leith, capital mundial del whisky

Para situarnos, Leith históricamente ha sido el puerto de Edimburgo. Un enclave que hasta el siglo XV no había tenido mayor relevancia salvo la de proveer productos a la capital escocesa de los navíos que llegasen al estuario del Forth.

Sin embargo, la importancia de Leith fue creciendo a partir del s. XVI, cuando este puerto se convirtió en centro de almacenaje de vino y brandy. Llegó a disponer de más de 100 almacenes en su apogeo. Le siguió el whisky cuando en 1822 se le otorgó a Leith una de las seis licencias portuarias que podían almacenar bebidas alcohólicas en aduana británica. De repente, aquel barrio de marineros del que muy pocos sabían, aparecía en el mapa internacional, y entraba en la historia del whisky.

Para hablar del súbito e increíble crecimiento de Leith, hay que decir que hasta esta época el whisky era visto como una bebida fuerte y de pobres. Las clases más altas, especialmente en Londres, preferían el vino o el brandy, que eran bebidas refinadas y gozaban de gran prestigio social.

No hay mal que por bien no venga

Pero todo cambió con la plaga de filoxera de la vid en Francia. Este bichito arrasó a mediados del s. XIX con buena parte de los viñedos franceses, y el aperitivo favorito de los británicos se encareció. Por tanto, había que buscar un sustituto del brandy y el cognac, y allí estaba el whisky al rescate. Esto hizo que los almacenes de Leith, que antes estaban llenos de las bebidas de origen francés, empezaron a estarlo de whisky. Ejemplo de ello son las Vaults (Bóvedas) de Leith, que en el siglo XVII fueron almacenes de vino, y hoy en día es la Scotch Malt Whisky Society. Sede del mayor club de whisky del mundo.

Pero no podemos hablar de la popularidad de Leith sin contar el importante papel que jugó Edimburgo. Porque hoy en día se suele asociar la producción del whisky con zonas rurales, como las Highlands, donde los costes de producción son más baratos y hay agua abundante. Pero en su época Edimburgo fue tan relevante en la destilación y la mezcla de whisky como cualquier parte de Escocia. Además, en el primer cuarto del siglo XIX ya se había desarrollado la destilación contínua, lo que suponía la producción de un whisky más barato, más suave y de forma más rápida. Pura industrialización.

Es por todo esto que algunas de las marcas más importantes del mundo tuvieron sus orígenes en la capital escocesa como fueron Ballantines, White Horse o Usher, entre otras. Todos ellas compañías de afamados mezcladores de whiskies, que tomaban los fuertes single malt de las Tierras Altas, y los mezclaban con los whiskies de grano de carácter más suave producidos en las Tierras Bajas. De ahí la palabra blend (mezclar).

Con ello, Leith pasó de ser refugio de traficantes y piratas, a núcleo de almacenaje, tonelería, cristalería, y centro de negocios para muchos mezcladores de whisky de la capital escocesa. Entre ellos estuvieron John Crabbie (sí, el de la famosa bebida de jengibre), John Haig (su nombre es leyenda en Canarias, ahora popular por el Haig Club), Macdonald & Muir (fundador del whisky Highland Queen y que luego compró Glenmorangie) o William Sanderson & Sons, cuyo whisky Vat69 todavía se produce hoy. Él fue quien fundó la North British Distillery y que aún opera en la actualidad produciendo whisky de grano para Johnnie Walker, Cutty Sark y Famous Grouse en las cercanías de Edimburgo.

Auge y caída de Leith

Hasta comienzos del s. XX se puede decir que Edimburgo y Leith vivieron una época dorada tanto en la producción de whisky, como de cerveza. Tal fue el crecimiento del puerto, que se convirtió en burgo independiente de la capital desde 1833 hasta 1920.

Pero desgraciadamente el negocio de las bebidas se vio terriblemente afectado durante la década de los 20, sobre todo por la Ley Seca en EEUU. Aunque hubo regiones en Escocia que se vieron temporalmente beneficiadas por esa ley, como fue Campbeltown con sus fuertes y oscuros whiskies, Edimburgo y las Lowlands no tuvieron tanta suerte. De las treinta cervecerías y cinco destilerías que había por aquel entonces en la ciudad, sólo sobrevivieron unas pocas, entre ellas la North British Distillery.

Hoy el puerto de Leith dista de asemejarse al del glorioso pasado. De sus muelles salieron whiskies a casi cualquier puerto del mundo. Su nombre aparecía en las etiquetas de muchas botellas junto con el de Londres, e incluso a veces en solitario. Todo el que las leía pronto entendía que si London era la capital del Imperio Británico, Leith, aquel puerto escocés, debía ser la capital del whisky.

Pero ya no es así.

El Leith del siglo XXI

Por suerte, en la actualidad aún se conservan muchos de los edificios que albergaron buena parte de esas barricas que viajaron ultramar. Si de algo pueden presumir los británicos es que saben preservar su legado, y los leithers pueden estar orgullosos de ello. Además, Leith vuelve a escribir una nueva página de la historia del whisky porque la destilación vuelve a sus calles. En no mucho tiempo podremos disfrutar de dos nuevas destilerías como son Crabbies Distillery y Port of Leith Distillery.

Para terminar te doy un consejo. Si alguna vez vienes a Edimburgo, reserva una mañana. Un paseo por las pintorescas calles del puerto, y un poco de imaginación son suficientes para comprender que Leith, como el buen whisky, tiene una rica tradición con un futuro prometedor.

Fuente: https://www.wdewhisky.com/

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