Bodega Cruzat presenta sus espumosos elaborados bajo el método ancestral

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Bodega Cruzat presenta sus espumosos elaborados bajo el método ancestral

Bodega Cruzat presenta sus espumosos elaborados bajo el método ancestral.
La línea Pet Nat está conformada por un Chardonnay y un Pinot Noir, cosechados a principios de 2020 y del que sólo se elaboraron 5000 botellas en total.
“En Cruzat, nuestro amor por los vinos espumosos no tiene límites, por lo que quisimos elaborar nuestros dos primeros vinos bajo este método ancestral, que es aún más antiguo que el método champenoise o tradicional, con el que elaboramos todos nuestros espumosos”, afirma Andrés Heiremans, Gerente General de Cruzat.

Pétillant Naturel, más conocidos como Pet Nat, es la traducción de “naturalmente espumoso”: un método de elaboración que nació por accidente en Francia en el Siglo XVI y que es muy valorado en el mundo.

“Siguiendo el cuidado en cada detalle, hemos querido rescatar la expresión pura de cada varietal, resultando un vino de carácter fresco, auténtico y con mucha personalidad. Sin agregar sulfitos ni azúcar y poniendo foco en el proceso natural. Que, además, no han sido filtrados, por lo cual presenta una turbidez que es parte de su expresión natural”, explica Lorena Mulet, enóloga de Cruzat.

“En la elaboración de un Pet Nat se necesita mucha energía positiva para lograr que el producto final sea el que buscábamos. Pero una vez que obtuvimos ese espumoso, el Pet Nat es un gran instrumento para transmitir la energía que se vive en la bodega. Es un producto jovial que acerca al mundo del vino a un consumidor bien curioso, pero con la alta calidad que nos caracteriza”, dice Andrés Heiremans, Gerente General de Cruzat.

“La gran diferencia de elaboración de un Pet Nat con un espumoso bajo el método tradicional es que acá tenés un ‘sólo tiro’, no hay forma de corrección y el mínimo defecto se nota mucho. Al no haber una segunda fermentación en botella, no hay forma de corregir nada. Era una apuesta grande para nosotros porque el consumidor siempre pide nuevos productos y estamos muy contentos con el resultado final”, sostiene Lorena Mulet.

¿Qué es el método ancestral?

Como otros tantos descubrimientos, el método ancestral nació por accidente en el Siglo XVI en Limoux, Francia. Según cuentan los historiadores, las bajas temperaturas hibernales generaban que el vino deje de fermentar, entonces se embotellaba creyéndose completamente terminado.

“Esto dio como resultado que durante los meses de primavera -cuando subían las temperaturas y se reactivaban las levaduras-, muchas botellas no resistieran la presión del arranque de la fermentación y explotaran en la bodega”, cuenta Lorena Mulet, enóloga de Cruzat.

Sin embargo, algunas botellas sí resistían dicho proceso, y así dieron origen a los primeros espumosos bajo el método ancestral o Pétillant Naturel. Años después (en 1668), Dom Perignon ideó la manera de controlar ese proceso para evitar accidentes, y así nació el conocido método champenoise o tradicional.

Vino frisante natural

El método ancestral consiste en conseguir un vino espumoso con una sola fermentación, a diferencia del método tradicional (Champenoise) en que se producen dos fermentaciones. En el proceso de fermentación, las levaduras siempre transformarán el azúcar en alcohol o gas carbónico.

“Durante el proceso de Pétillant Naturel, el mosto (jugo de uva) fermenta primero en un tanque de acero inoxidable y, antes de que termine, se embotella para que finalice la fermentación en la botella. Este mosto-vino todavía contiene azúcar, que será la que genere el gas carbónico. Al estar la botella tapada, no permite que el gas se escape, produciendo la tan ansiada burbuja”, agrega Lorena Mulet, enóloga de Cruzat.

Durante la fermentación se genera un sedimento, llamado “lías”, que son las levaduras en su etapa final. A diferencia del método tradicional -en el cual se extraen las mismas en un proceso de degüelle-, en este caso se conservan en la botella dándole un carácter cremoso al vino. “El resultado nos muestra vinos ligeros, afrutados y divertidos, algo más rústicos que los de método tradicional, pero también más ágiles y sorpresivos”, describe Lorena Mulet.

Para el Instituto Nacional Vitivinícola (INV), los Pet Nat entran en la categoría de Frisante Natural, ya que para considerarse un espumoso debe tener más de 4 atmósferas de presión, y los Cruzat Pet Nat tienen 3,5 ATM.

Un vino más natural

  • El método ancestral es un proceso muy valorado por quienes disfrutan no sólo del resultado final del vino. Sino también de conocer la autenticidad de su origen y elaboración. Pues resulta bastante más natural y, además, muy adecuado para el clima mendocino, donde el sol hace que las uvas maduras alcancen mayor graduación alcohólica.
  • Se trata de partir de la uva en su nivel óptimo de maduración y permitir su fermentación espontánea, según las técnicas clásicas de elaboración de vinos tranquilos.
  • En este tipo de elaboración no se añade nada: ni azúcar ni licor de expedición, algo que sí se utiliza en el método tradicional o champenoise. Por tanto, lo que fermenta son sólo los propios azúcares del mosto. La dificultad está en saber controlarlo, pero el ingrediente es único: uva de buena calidad y en óptimo estado de maduración.
  • El gas carbónico se genera de forma natural.
  • Dado que no suele aplicarse degüelle, una característica frecuente del método ancestral es que presente una ligera turbidez.
  • Al ser un tratamiento tan respetuoso con la uva, puede suceder que el resultado varíe de una añada a otra, según haya sido el clima y la humedad. En cualquier caso, es siempre una maravilla comprobar cómo la uva -sin tratamientos artificiales ni aditivos- evoluciona al mejor estado posible. Todo un deleite para los sentidos, que sorprende cada año.

Una etiqueta que dice mucho

“Para acompañar a este extraordinario vino, hemos utilizado el símbolo de la bicicleta. Ya que es un medio natural de transporte que genera buena salud en el cuerpo y alma, con gran respeto por el medio ambiente. De la misma manera, queremos que nuestro Pet Nat nos lleve a disfrutar nuestras pasiones de manera intensa y natural”, afirma Andrés Heiremans, Gerente General de Cruzat.

La ilustración de la bicicleta está hecha por Jerónimo Páez, joven y talentoso artista mendocino apasionado por las burbujas, las bicicletas y el arte.

“La ilustración habla de la intriga: a primera vista, a uno le atrae el no poder ver quién está detrás de esas rosas. Y las bicis son un elemento que me gusta mucho poner en mis ilustraciones porque son nobles, sutiles y en sintonía con el cuidado del medioambiente, sin emitir ruidos”, explica Jerónimo Páez.

Fuente: elmalbec.com.ar

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